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¿Y tú, quién dices que soy? Una mirada consagrada a la confesión de Pedro

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Cuando Dios parece guardar silencio: una mirada consagrada a la fe de la mujer cananea

Lectio Divina: Mateo 15, 21-28 — La fe de la mujer cananea «Salió Jesús de allí y se retiró a la región de Tiro y Sidón. Una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, comenzó a gritar: “Ten piedad de mí, Señor, Hijo de David; mi hija está atormentada por un demonio”» (Mt 15, 21-28). 1. Lectio Leo el texto despacio, intentando permanecer en la escena antes de buscar explicaciones. Jesús se ha retirado a la región de Tiro y Sidón, fuera del territorio de Israel, y allí aparece una mujer cananea que comienza a gritar detrás de él pidiendo ayuda para su hija. No pide para sí misma y quizá eso sea lo primero que me hace detenerme: todo lo que hace en este relato nace del sufrimiento de alguien a quien ama. Su petición es directa: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo» . Sin embargo, Jesús guarda silencio. Ese silencio incomoda incluso a los discípulos, aunque no parece que les preocupe demasiado lo que le ocurre a la mujer; lo que quieren ...

Cuando el miedo mueve las aguas. Una mirada consagrada a Jesús que sale a nuestro encuentro

Lectio Divina:  Mateo 14, 22-33 — Jesús camina sobre las aguas «En seguida obligó a los discípulos a subir a la barca y a pasar delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar...» (Mt 14, 22-33). 1. Lectio Leo el texto despacio e intento entrar en una escena en la que suceden muchas cosas antes de que Jesús aparezca caminando sobre el agua. Después de despedir a la multitud, obliga a sus discípulos a subir a la barca y los envía por delante mientras Él se queda solo; más tarde sube al monte para orar y allí permanece mientras cae la noche. Los discípulos, entretanto, están lejos de tierra y la barca es sacudida por las olas porque el viento sopla en contra. No sabemos qué pensaron durante aquellas horas ni si se preguntarían por qué Jesús los había enviado precisamente hacia una travesía que estaba resultando tan difícil, pero sí sabemos que permanecen en medio del mar hasta que, ya de madrugada, lo ven acerc...

«Dadles vosotros de comer». Una mirada consagrada a la multiplicación de los panes

Lectio Divina: Mateo 14, 13-21 — La multiplicación de los panes y los peces «Al enterarse Jesús se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados. Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos…» (Mt 14, 13-21). 1. Lectio Leo el texto despacio y hay algo que me llama la atención desde el comienzo: Jesús busca estar solo. Acaba de recibir la noticia de la muerte de Juan el Bautista y se retira en barca hacia un lugar apartado, quizá necesitando ese silencio que todos buscamos cuando algo nos ha golpeado por dentro, pero la multitud descubre adónde se dirige y lo sigue desde los pueblos. Cuando desembarca, encuentra a toda aquella gente esperándolo. El Evangelio no dice que Jesús ignore su propio cansancio ni que aquello que acaba de vivir deje de afectarle; simplemente nos cuenta que, al ver a la multitud, se compadece de ella . Su mirada reconoce una necesidad que está delante ...

Aprender a entregar la vida como consagrada

La formación: aprender a comprender La llamada de Dios se recibe en un momento concreto de la historia, pero comprenderla y aprender a vivirla requiere toda una vida. La consagración inaugura un camino que necesita escucha, formación, discernimiento y una disponibilidad que permita dejarse transformar, porque responder a una vocación no significa haber llegado a una meta; significa comenzar un proceso en el que cada etapa trae consigo nuevas preguntas, purifica algunas motivaciones y permite comprender con mayor profundidad el don recibido. En ese camino, formarse es mucho más que estudiar; es aprender a reconocer la presencia de Dios en la Escritura, en la oración, en la vida de la Iglesia y en la realidad concreta de las personas; adquirir fundamentos que ayuden a comprender la propia vocación y, al mismo tiempo, desarrollar una capacidad de escucha y de discernimiento que permita acercarse a situaciones humanas que casi nunca son sencillas. La formación ofrece palabras para ex...

No escondas tu corazón: nació para amar

  En el camino de la fe, a veces el corazón llega cansado. Hay almas que han amado mucho y han sido poco entendidas. Miradas que lo han entregado todo y han encontrado silencio. Y, aun así, en medio de ese cansancio, sigue viva una verdad que no se apaga: fuimos creados para amar, no para escondernos. Lo que hoy compartimos nace de ahí, de lo cotidiano, de ese Evangelio que se encarna en gestos sencillos y sostiene cuando faltan las palabras, pero no el amor. Estas líneas son para quienes sienten que caminan solos, para quienes aman con profundidad y a veces se preguntan si merece la pena seguir así. Para quienes han pensado en cerrar el corazón por miedo, pero todavía lo sienten latiendo. No te encierres por temor a no ser comprendido. Deja que tu corazón llegue donde alguien sepa acogerlo. No se trata de que todos lo entiendan, sino de que alguien lo valore. De que alguien sepa cuidarlo. Hay momentos en los que uno se cansa de explicarse, de justificar lo que siente, de def...

Lo que duele no es la palabra sino la mirada

  Hay palabras que no duelen por su literalidad, sino porque encierran miradas que reducen. Y al recordarlas, ya no son algo difuso que remueve por dentro, sino una conciencia clara de que esas miradas hacen daño. Al nombrarlas, el alma las reconoce… y sangra un poco. Es el precio de la lucidez: ver con claridad lo que ya no encaja, lo que antes se justificaba y ahora se sabe que toca injustamente. Duele, no por querer enfrentamientos, sino porque hay que poner límites donde antes se quiso cuidar, acompañar, entender. Duele la distancia emocional, duele la descompensación, duele ver que, por más que se midan las palabras, el otro sigue mirando con dureza. Cada vez que se recibe una palabra así, el corazón la siente con toda su densidad, no solo por lo que se escucha, sino por lo que significa en la historia compartida. @pasbiopal