1. ¿Quién soy yo?
Tal vez puede ayudar a cada lector a mirar su propia identidad con verdad y ternura, descubriendo que antes de cualquier logro o fracaso hay una mirada de Dios que lo conoce y lo llama por su nombre. Vivimos rodeados de espejos. Nos miramos en la pantalla del móvil, en la opinión de los demás, en los resultados del trabajo o de los estudios, en el número de personas que nos siguen. Cada uno de esos espejos nos devuelve una imagen parcial, a veces amable y muchas veces exigente, y con el tiempo podemos acabar creyendo que somos lo que esos reflejos dicen de nosotros. La pregunta ¿quién soy yo? aparece entonces con fuerza, sobre todo en los momentos de cambio, de cansancio o de pérdida, cuando las seguridades se mueven y necesitamos un suelo firme donde apoyarnos. La fe cristiana ofrece una respuesta que comienza mucho antes de nuestras capacidades. El profeta Isaías pone en boca de Dios unas palabras que sostienen toda la existencia humana: «No temas, que te he redimido, te he llamado p...