Desde tu mesa, sígueme
Hay escenas del Evangelio que parecen pequeñas y, al detenernos en ellas, descubrimos que contienen una vida entera. Mateo está sentado en su mesa de impuestos. Probablemente aquella mañana comenzó como tantas otras: trabajo, cuentas, gente que entra y sale, asuntos pendientes. Hasta que Jesús pasa por allí, fija su mirada en él y pronuncia dos palabras capaces de cambiarlo todo: «Sígueme» (Mt 9,9). Mateo se levanta y comienza a caminar detrás de Jesús. Su mesa queda atrás y empieza una historia nueva. Quizá por eso su experiencia puede ayudarnos a mirar nuestra propia vocación desde un lugar muy concreto: Cristo sigue pasando por nuestra vida y sigue llamándonos desde aquello que estamos viviendo hoy. Jesús nos encuentra en nuestra propia mesa Cada uno tenemos nuestra particular «mesa de impuestos»: ese lugar donde transcurre nuestra vida cotidiana, donde trabajamos, estudiamos, cuidamos, soñamos, tomamos decisiones, acumulamos preocupaciones o buscamos seguridad. Jesú...