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Anunciar el amor del AMOR

Desde marzo, que viví esta experiencia, ya han pasado días, sí, aún así, siempre es bueno recordar, ya que no podemos dejar de lado nuestra propia historia, es desde ella que seguimos caminando para llegar a la meta, mientras tanto nos toca seguir viviendo una historia de salvación personal y eclesial, por eso comparto con vosotros esta especie de carta que escribí en aquella Pascua. Estamos en pleno Adviento, pero la finalidad es la misma anunciar el amor del AMOR:

Amar al Amor, con esta finalidad un grupo de la Guardia de Honor del Corazón de Jesús nos hemos sentido llamados a vivir y experimentar estos días una ‘Pascua Contemplativa’, tiempo de reflexión y de oración, en el que no sólo hemos querido acompañar a Jesucristo, sino que además nos hemos sentido inmensamente acompañados por Él. ¿Cómo agradeceré al Señor tanto bien que me ha hecho?... (Salmo 115)

Gracias a las hermanas Salesas del Primer Monasterio de la Visitación, a su oración constante y la oración de tantos amigos de la Guardia de Honor que nos han estado acompañando en el corazón de Jesucristo, hemos podido tener un encuentro con el Amor, un encuentro en el que nuestro corazón se colma del amor de Cristo, un encuentro en el que experimentamos la gracia de sentirnos arropados en el Corazón traspasado de nuestro Señor, hemos sentido el gran amor que Dios siente por cada una de sus criaturas.Ya el Jueves santo, en el Cenáculo y Getsemaní comenzábamos a saborear y vivir el misterio del corazón de Cristo, acompañándolo en la Eucaristía, y en aquella noche oscura vivíamos con Él su amor, en esa noche el corazón de Cristo, ardiendo de amor, se preparaba para darse, pedía al Padre por cada uno de nosotros. El Viernes santo nos abrió su corazón, daba sentido a nuestro ser cristianos, y meditábamos las ‘siete palabras’, aquel viernes santo su corazón fue traspasado por la lanzada en la cruz, todo el amor que derrochó en ese momento, sigue manando en nosotros, por ello desde la Guardia de honor del Sagrado Corazón de Jesús ofrecemos una hora al día como prueba de amor y reparación al corazón de Cristo, herido de Amor, por ello es tan importante para nosotros el primer viernes de mes. El Sábado santo acompañábamos a María en su soledad, en silencio nos preparábamos para el gran día, la Pascua del Domingo de Resurrección, para experimentar que Cristo vive, ha resucitado, y poder sentir cada uno, lo que dijo santa Margarita María de Alacoque: ‘¡Ojalá pudiera contar todo lo que sé de esta devoción al Sagrado Corazón de Jesús, y descubrir a toda la tierra los tesoros de gracias que Jesucristo encierra en su corazón adorable, y que quiere derramar con abundancia sobre todos los que la practiquen!’, eso es lo que nos toca vivir ahora, anunciar el amor del AMOR.


Norka C. Risso Espinoza

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