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María en el Misterio de Cristo



La vida de María se resume en un ‘Sí’ a los planes salvíficos de Dios. De este modo “se consagró totalmente como esclava del Señor a la persona y a la obra de su Hijo”, “cooperó a la salvación de los hombres (LG 56) y estuvo unida al Hijo en la obra de la salvación desde el momento de la Concepción virginal de Cristo hasta su muerte” (LG 57)

Cada momento de la vida de la Virgen es como epifanía, manifestación, cercanía y comunicación del misterio de Cristo en nuestras circunstancias humanas. Por medio de su ‘Sí’ en fidelidad, se hace transparencia e instrumento de Cristo en la visitación a Isabel y en la santificación del Precursor, en la manifestación a los Pastores y a los Magos, en la Presentación en el Templo de Jerusalén.

Su fidelidad a Cristo contribuyó a suscitar la fe de los primeros discípulos (Jn. 19, 25ss), y cooperó en la preparación para recibir las gracias del Espíritu Santo el día de Pentecostés. (Hch. 1, 14).

“La Virgen fue en su vida ejemplo de aquel amor maternal con que es necesario que estén animados todos aquellos que, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan a la regeneración de los hombres” (LG 65).


Norka C. Risso Espinoza

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