Ir al contenido principal

ORAR CON LOS CINCO SENTIDOS

Vamos tan deprisa por la vida que apenas si nos damos cuenta de las maravillas que se encierran en nuestro propio cuerpo:
• La maravilla de ver…
  (mirar a personas enfermas: Lc 13, 12)
• La maravilla de oír…
  (a la escucha de las necesidades de la gente: Jn 5, 6)
• La maravilla de gustar…
  (su buen gusto al crear: Gn 1, 1-31)
• La maravilla de oler…
  (irradiar el buen olor de Cristo: 2Cor 2, 15)
• La maravilla de tocar…
  (curar con las manos: Mc 1, 40-45)

1. ORAR CON LA VISTA

Se puede mirar de muchas maneras…

Pero sólo una es la adecuada.

¡Aprender a mirar

Es un ejercicio imprescindible!

“El más excelso acto de amor que puedes realizar no es un acto de servicio, sino un acto de contemplación, de visión. Cuando sirves a las personas, lo que haces es ayudar, apoyar, consolar, aliviar su dolor… Cuando las ves en su belleza y bondad interiores, lo que haces es transformar y crear” (Anthony de Mello)

2. ORAR CON EL OÍDO

Hay un dicho que dice:

¡No es lo mismo oír que escuchar! Oír, es más superficial.

Escuchar, requiere estar muy atento y más en un mundo como el nuestro en el que estamos rodeados de ruidos por todas partes.

“Tus oídos están afinados al dinero, y eso es lo que oyen. Basta la campanilla mínima de una moneda sobre el asfalto para que se llenen tus oídos, lo que ven tus ojos y lo que desea tu corazón. Oímos lo que queremos. En cambio estás desafinado ante los oídos de la naturaleza. Tienes muy buen oído pero estás sordo. Y no sólo del oído, sino de todo. Estás cerrado a la belleza y a la alegría y a los colores del día y a los sonidos del aire” (Carlos G. Vallés)

3. ORAR CON EL GUSTO

Gustar es sinónimo de paladear, saborear…

Y a las personas las solemos clasificar entre las que tienen “buen gusto” o “mal gusto”.

¡Tal vez este sentido

sea más importante

de lo que parece a primera vista!.

“Gracias por la creatividad plural de los sabores, por las diferencias de gustos. Gracias por la comida cristiana, por tu palabra narrada como Buena Noticia en torno a la mesa. No dejes que la lengua se me vuelva amnésica, no dejes que me sacie y me harte. Acompáñame en las tentaciones consumistas y absolutizadoras. Enséñame a compartir y a no ruborizarme por comer con cualquier persona por el hecho de serlo. Enséñame a mirar con cariño y esperanza mis recursos y confiar en su capacidad multiplicadora, a pensar en términos de levadura que pudriendo fermenta, en compartir que restando multiplica…” (Mercedes Navarro)

4. ORAR CON EL OLFATO

¿El “hermano pobre” de los cinco sentidos?

¿Al que menos atendemos?

¿No nos estaremos privando de una fuente de bienestar?

“Siempre he pensado que lo sutil tiene algo que ver con el sentido del olfato y con el olfato mismo. El olfato se sensibiliza con la esencia sin cuerpo ni materia definida; con aquello que no ocupa lugar y sin embargo penetra en cualquier lugar. Puede estar sin aparecer. Esta vacuidad, apertura al vacío, es el aspecto más característico de este sentido y su componente oloroso. Y también es lo que más le acerca a lo espiritual, a lo enteramente divino. Sabes que está, lo percibes en tu propio aliento, pero es imposible ubicarlo en un espacio determinado ni darle una forma definitiva… El olfato es sensación de sutilezas. Se cultiva desde dentro y se siente en la ascesis de lo corpóreo. Es hábito relacionado con la delicadeza del espíritu humano” (Trinidad León)

5. ORAR CON EL TACTO

¡Cuántas cosas haces con tus manos! ¡Y qué olvidadas las tienes!
Ellas también necesitan tu atención,

para que descubras sus maravillas

y les estés eternamente agradecido.

“Llevamos inscrita en nuestras manos la opción fundamental que ha adoptado nuestra vida, ellas revelan nuestras inquietudes, nuestra generosidad… son la imagen externa de nuestro corazón endurecido o sensible. Las manos de un cristiano tienen un apretado programa de trabajo” (Isabel Gómez Acebo)

Resumiendo: ORAR CON LOS CINCO SENTIDOS (Iniciación a la experiencia de Dios. Sal Terrae, 2009)
Espero que te sirva. Que tengas un buen día.

Comentarios

  1. ¡Qué hermoso Norka, maravilloso! Gracias por publicrlo y ofrecerlo.
    Genial!!!!!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

No escondas tu corazón: nació para amar

  En el camino de la fe, a veces el corazón llega cansado. Hay almas que han amado mucho y han sido poco entendidas. Miradas que lo han entregado todo y han encontrado silencio. Y, aun así, en medio de ese cansancio, sigue viva una verdad que no se apaga: fuimos creados para amar, no para escondernos. Lo que hoy compartimos nace de ahí, de lo cotidiano, de ese Evangelio que se encarna en gestos sencillos y sostiene cuando faltan las palabras, pero no el amor. Estas líneas son para quienes sienten que caminan solos, para quienes aman con profundidad y a veces se preguntan si merece la pena seguir así. Para quienes han pensado en cerrar el corazón por miedo, pero todavía lo sienten latiendo. No te encierres por temor a no ser comprendido. Deja que tu corazón llegue donde alguien sepa acogerlo. No se trata de que todos lo entiendan, sino de que alguien lo valore. De que alguien sepa cuidarlo. Hay momentos en los que uno se cansa de explicarse, de justificar lo que siente, de def...

Resonancias: Cuando el fruto aún no se ve, pero el Espíritu ya está

En pasbiopal queremos compartir contigo esta reflexión: Enseñar Se dice que el Espíritu enseña todo, y es cierto: enseña con silencios, con intuiciones, con ese olfato interior que ayuda a discernir lo que alimenta y lo que no. Pero también se aprende con palabras, con contenidos, con aquellos saberes que, lejos de estorbar, afinan la sensibilidad. Hay quienes descubren a Dios en un gesto sencillo, y hay quienes necesitan primero ponerle nombre a las cosas para reconocer su sabor. A veces, para saber si algo huele a Evangelio, antes hay que haber olido muchas cosas. Y eso también se enseña. Porque el corazón, cuando se forma bien, no está reñido con la inteligencia; se afinan mutuamente. Recordar Se dice que el Espíritu recuerda lo bello, no lo que hiere. Y ojalá fuera siempre así. Pero a veces el recuerdo llega mezclado, y en él laten tanto la belleza como la ausencia. Hay recuerdos que curan y otros que reclaman. Y está bien: no todo lo que duele es ajeno a Dios. A veces el mis...

Lo que duele no es la palabra sino la mirada

  Hay palabras que no duelen por su literalidad, sino porque encierran miradas que reducen. Y al recordarlas, ya no son algo difuso que remueve por dentro, sino una conciencia clara de que esas miradas hacen daño. Al nombrarlas, el alma las reconoce… y sangra un poco. Es el precio de la lucidez: ver con claridad lo que ya no encaja, lo que antes se justificaba y ahora se sabe que toca injustamente. Duele, no por querer enfrentamientos, sino porque hay que poner límites donde antes se quiso cuidar, acompañar, entender. Duele la distancia emocional, duele la descompensación, duele ver que, por más que se midan las palabras, el otro sigue mirando con dureza. Cada vez que se recibe una palabra así, el corazón la siente con toda su densidad, no solo por lo que se escucha, sino por lo que significa en la historia compartida. @pasbiopal