Ir al contenido principal

Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2015 para la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios


La ORDEN HOSPITALARIA DE SAN JUAN DE DIOS ha sido nombrada hoy Premio Princesa de Asturias de la Concordia. La concesión de este honor a la Orden Hospitalaria viene motivado por la labor humanitaria, social, sanitaria y asistencial que la Orden Hospitalaria ha realizado y mantiene en su lucha contra el ébola en los países africanos afectados por el azote del virus.

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios es una institución sin ánimo de lucro, católica, que forma parte de la Iglesia y que tiene la expresión de su filosofía en la hospitalidad y en la humanización de la asistencia.

Tuvo su origen en Granada, España, durante la segunda mitad del siglo XVI, como continuación de la actividad caritativa de San Juan de Dios, que nació en Montemor-o-Novo (Portugal).

San Juan de Dios, a su muerte en 1550, deja en herencia los pobres y enfermos de su hospital a sus seguidores, los cuales sintieron la necesidad de dar forma jurídica a la obra comenzada por el Santo.

El fin principal es mostrar al mundo el amor del “Cristo compasivo y misericordioso del Evangelio, el cual pasó  por este mundo haciendo bien a todos y curando toda enfermedad y toda dolencia. (Cf. Constituciones, n. 2).

Al finalizar el siglo XVI se habían creado más de 50 centros hospitalarios, principalmente en España e Italia. Continuósu expansión por las colonias españolas en América y por Europa (al finalizar el siglo XVIII contaba con 256 centros). En el siglo XIX se produce el máximo desarrollo en América Latina y en el XX se expande por África, Asia y Oceanía. Los Hospitalarios fueron los primeros en inaugurar un centro de cuidados paliativos en China, en Yan-Ji, en 2004. En la actualidad la Orden asiste cada año a 27 millones de personas.

Con la adaptación de su trabajo a los requerimientos de cada época, la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios ha mantenido la solidez de su servicio, en particular en cuidados paliativos, realizando un especial esfuerzo durante la epidemia del ébola declarada en varios países de África en 2014. La Orden Hospitalaria y Juan Ciudad ONGD lanzaron entonces la campaña Paremos el ébola en África del Oeste el virus ya había causado 518 muertos, solicitando donaciones para sus hospitales en Lunsar (Sierra Leona) y Monrovia (Liberia), para la adecuación de las áreas de aislamiento y la adquisición de materiales. Ambos hospitales se clausuraron para desinfección y cuarentena. Parte de su personal resultó contagiado y en ellos fallecieron 18 hermanos y colaboradores. La Orden persistióen el trabajo para la pronta reapertura de los dos centros, con la formación del personal sobre protocolos de seguridad frente al virus, en coordinación con las autoridades sanitarias y otras instituciones internacionales y continuóprestando información y asistencia a familias en cuarentena (alimentos, medicinas y apoyo psicológico). Actualmente, la OHSJD cuenta con 350 centros, más de 70 en 27 países empobrecidos de los 53 en los que está presente, y dispositivos sociales y sanitarios para la intervención en los ámbitos hospitalario, ambulatorio, de salud mental, discapacidad, geriátrico y social. En este último, presta atención a emigrantes, personas sin hogar, en riesgo de exclusión social, enfermos de sida o drogodependientes. Su eficiencia asistencial se mantiene con la actualización constante de las estructuras y del impulso a la investigación y formación sanitaria y social. Estácompuesta por más de mil hermanos que trabajan junto a 55.000 profesionales y cerca de 9.000 voluntarios.

Cuenta con más de 300.000 benefactores-donantes, que prestan su ayuda económica a través de donaciones particulares, periódicas o puntuales, y en forma de legados y herencias. La OHSJD tiene hermanamientos con instituciones y organizaciones locales para el desarrollo de múltiples programas de acción. En los últimos años, han ayudado a las víctimas del terremoto en Perú (2007), del tifón Yolanda en Filipinas (2013) y a las más vulnerables de la crisis económica en España. En enero de 2015 recibió el Premio Ciudadano Europeo 2014, que otorga el Parlamento Europeo.


Comentarios

Entradas populares de este blog

No escondas tu corazón: nació para amar

  En el camino de la fe, a veces el corazón llega cansado. Hay almas que han amado mucho y han sido poco entendidas. Miradas que lo han entregado todo y han encontrado silencio. Y, aun así, en medio de ese cansancio, sigue viva una verdad que no se apaga: fuimos creados para amar, no para escondernos. Lo que hoy compartimos nace de ahí, de lo cotidiano, de ese Evangelio que se encarna en gestos sencillos y sostiene cuando faltan las palabras, pero no el amor. Estas líneas son para quienes sienten que caminan solos, para quienes aman con profundidad y a veces se preguntan si merece la pena seguir así. Para quienes han pensado en cerrar el corazón por miedo, pero todavía lo sienten latiendo. No te encierres por temor a no ser comprendido. Deja que tu corazón llegue donde alguien sepa acogerlo. No se trata de que todos lo entiendan, sino de que alguien lo valore. De que alguien sepa cuidarlo. Hay momentos en los que uno se cansa de explicarse, de justificar lo que siente, de def...

Resonancias: Cuando el fruto aún no se ve, pero el Espíritu ya está

En pasbiopal queremos compartir contigo esta reflexión: Enseñar Se dice que el Espíritu enseña todo, y es cierto: enseña con silencios, con intuiciones, con ese olfato interior que ayuda a discernir lo que alimenta y lo que no. Pero también se aprende con palabras, con contenidos, con aquellos saberes que, lejos de estorbar, afinan la sensibilidad. Hay quienes descubren a Dios en un gesto sencillo, y hay quienes necesitan primero ponerle nombre a las cosas para reconocer su sabor. A veces, para saber si algo huele a Evangelio, antes hay que haber olido muchas cosas. Y eso también se enseña. Porque el corazón, cuando se forma bien, no está reñido con la inteligencia; se afinan mutuamente. Recordar Se dice que el Espíritu recuerda lo bello, no lo que hiere. Y ojalá fuera siempre así. Pero a veces el recuerdo llega mezclado, y en él laten tanto la belleza como la ausencia. Hay recuerdos que curan y otros que reclaman. Y está bien: no todo lo que duele es ajeno a Dios. A veces el mis...

Lo que duele no es la palabra sino la mirada

  Hay palabras que no duelen por su literalidad, sino porque encierran miradas que reducen. Y al recordarlas, ya no son algo difuso que remueve por dentro, sino una conciencia clara de que esas miradas hacen daño. Al nombrarlas, el alma las reconoce… y sangra un poco. Es el precio de la lucidez: ver con claridad lo que ya no encaja, lo que antes se justificaba y ahora se sabe que toca injustamente. Duele, no por querer enfrentamientos, sino porque hay que poner límites donde antes se quiso cuidar, acompañar, entender. Duele la distancia emocional, duele la descompensación, duele ver que, por más que se midan las palabras, el otro sigue mirando con dureza. Cada vez que se recibe una palabra así, el corazón la siente con toda su densidad, no solo por lo que se escucha, sino por lo que significa en la historia compartida. @pasbiopal