Ir al contenido principal

Cuidar la tierra, cuidar personas. Pastoral dela salud y ecología integral


Cuidar la tierra, cuidar personas.
Pastoral de la salud y ecología integral

XLI Jornadas Nacionales de Delegados de Pastoral de la Salud

PRESENTACIÓN

Recientemente el papa Francisco ha alertado sobre las consecuencias que tienen sobre la salud de las personas las agresiones al medio ambiente y la falta de una ética ecológica integral, provocando enfermedades y sufrimiento, especialmente entre los más débiles y pobres (Laudato si', nn., 20.21.29).
Esto pone el acento sobre una dimensión de la pastoral de la salud que no hemos abordado mucho: la prevención. En estos 41 años de jornadas nos hemos centrado con fuerza en la asistencia y atención a los enfermos; es por ello que, en la próxima Campaña 2017, giraremos nuestra óptica para evitar tener que llegar a ese segundo paso. En palabras de la sabiduría popular: “más vale prevenir que curar”.
Pesticidas, productos químicos en alimentos o ropa, polución en nuestras ciudades, alimentación y producción animal, calidad de las aguas, hábitos de vida no saludables, zonas habitacionales deprimidas o no higiénicas, son todos ellos factores que inciden en mayor o menor medida en las enfermedades; y nuestra responsabilidad socio-ambiental como sociedad favorecerá la salud de todos.
Como Iglesia y como pastoral de la salud debemos, por tanto, no solo cuidar a los enfermos, sino dar vida “y vida en abundancia” (Jn 10, 10) a todos.

OBJETIVOS
  • Ofrecer una ocasión para la reflexión acerca de los efectos sobre la salud que están provocando las diversas exposiciones a agentes patógenos en el medio ambiente, los retos que se nos plantean y el compromiso evangelizador que nace de ello y al que nos invita el papa en Laudato si’.
  • Descubrir la llamada del Evangelio a hacer lo que Jesús nos pide hoy dando salud.
  • Compartir posibles propuestas de acción en esta clave.
  • Crear un espacio de encuentro y enriquecimiento mutuo.


PROGRAMA
  • lunes,19 de septiembre
    • 16:30 h Salud y medio ambiente, a la luz de Laudato si' Mons. D. Jesús Fernández González • Obispo responsable del Departamento de Pastoral de la Salud
    • 18:15 h Salud ambiental. Realidad española, retos y estrategia sanitaria. D.ª Micaela García Tejedor • Subdirectora general de Sanidad Ambiental y Salud Laboral
  • martes, 20 de septiembre
    • 10:00 h Salud y ecología integral. Apuntes desde la teología bíblica. D. Julio Álvarez • Licenciado en Teología Bíblica
    • 11:45 h Ética como responsabilidad de la supervivencia. D.ª Montserrat Esquerra i Areste •Directora del Instituto Borja de Bioética
    • 16:30 h Comunicaciones:
      • Plan de salud ambiental para la ciudad de Madrid • Concejalía de Salud de Madrid
      • Iniciativas ecológicas de la Iglesia • D. Julián del Olmo (TVE)
      • Aplicaciones móviles en medicina: ¿mejoran nuestra salud o dañan nuestra privacidad? D. Rafael Vera Puig (CEE) 
  • mieroles, 21 de septiembre
    • 10:00 h Cómo testimoniar una Iglesia sananteD. Jaime Tatay Nieto • Ingeniero de montes y teólogo
    • 16:30 h Mesa de experiencias:
      • Salud y trabajo • José Luis Palacios, director de Noticias Obreras
      • Enfermedades raras • Miembro de FEDER
      • Un estudio concreto: El Egido o Porriño
  • jueves, 22 de septiembre
    • 10:00 h Vivir más y mejor cuidando lo que es de todos. D. José María Fernández Martos • Psicólogo y teólogo
Comisión Episcopal de Pastoral
Departamento de Pastoral de la Salud

Pedimos por los frutos de estas jornadas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

No escondas tu corazón: nació para amar

  En el camino de la fe, a veces el corazón llega cansado. Hay almas que han amado mucho y han sido poco entendidas. Miradas que lo han entregado todo y han encontrado silencio. Y, aun así, en medio de ese cansancio, sigue viva una verdad que no se apaga: fuimos creados para amar, no para escondernos. Lo que hoy compartimos nace de ahí, de lo cotidiano, de ese Evangelio que se encarna en gestos sencillos y sostiene cuando faltan las palabras, pero no el amor. Estas líneas son para quienes sienten que caminan solos, para quienes aman con profundidad y a veces se preguntan si merece la pena seguir así. Para quienes han pensado en cerrar el corazón por miedo, pero todavía lo sienten latiendo. No te encierres por temor a no ser comprendido. Deja que tu corazón llegue donde alguien sepa acogerlo. No se trata de que todos lo entiendan, sino de que alguien lo valore. De que alguien sepa cuidarlo. Hay momentos en los que uno se cansa de explicarse, de justificar lo que siente, de def...

Resonancias: Cuando el fruto aún no se ve, pero el Espíritu ya está

En pasbiopal queremos compartir contigo esta reflexión: Enseñar Se dice que el Espíritu enseña todo, y es cierto: enseña con silencios, con intuiciones, con ese olfato interior que ayuda a discernir lo que alimenta y lo que no. Pero también se aprende con palabras, con contenidos, con aquellos saberes que, lejos de estorbar, afinan la sensibilidad. Hay quienes descubren a Dios en un gesto sencillo, y hay quienes necesitan primero ponerle nombre a las cosas para reconocer su sabor. A veces, para saber si algo huele a Evangelio, antes hay que haber olido muchas cosas. Y eso también se enseña. Porque el corazón, cuando se forma bien, no está reñido con la inteligencia; se afinan mutuamente. Recordar Se dice que el Espíritu recuerda lo bello, no lo que hiere. Y ojalá fuera siempre así. Pero a veces el recuerdo llega mezclado, y en él laten tanto la belleza como la ausencia. Hay recuerdos que curan y otros que reclaman. Y está bien: no todo lo que duele es ajeno a Dios. A veces el mis...

Lo que duele no es la palabra sino la mirada

  Hay palabras que no duelen por su literalidad, sino porque encierran miradas que reducen. Y al recordarlas, ya no son algo difuso que remueve por dentro, sino una conciencia clara de que esas miradas hacen daño. Al nombrarlas, el alma las reconoce… y sangra un poco. Es el precio de la lucidez: ver con claridad lo que ya no encaja, lo que antes se justificaba y ahora se sabe que toca injustamente. Duele, no por querer enfrentamientos, sino porque hay que poner límites donde antes se quiso cuidar, acompañar, entender. Duele la distancia emocional, duele la descompensación, duele ver que, por más que se midan las palabras, el otro sigue mirando con dureza. Cada vez que se recibe una palabra así, el corazón la siente con toda su densidad, no solo por lo que se escucha, sino por lo que significa en la historia compartida. @pasbiopal