Ir al contenido principal

Gracias por los compis que hemos estado trabajando en la última quincena de agosto


Hoy empiezo mis vacaciones, me voy del centro en el que trabajo con dos muertes recientes, personas enfermas, y no muy mayores, estaban diagnosticados con una enfermedad mental, han surgido dudas, preguntas,… no es fácil trabajar con ellos temas como el final de la vida, la toma de decisiones, lo que desean,… tienen su propia forma de ver la vida, hay alteración de la personalidad, se da pérdida de contacto con la realidad, y en ocasiones lo ponen muy difícil… aunque algunos de ellos no suelen reaccionar ante estímulos afectivos (creo que lo llaman embotamiento afectivo), parece que la afectividad está aplanada, lo cierto es que ellos sí tocan nuestros corazoncitos, son especiales, algunos tienen unos cuestionamientos tan estrictos, con rigidez mental e incluso comportamental que nos hacen entrar en reflexiones éticas constantemente.

Con personas diagnosticadas con una enfermedad mental, sobre todo cuando hablamos del final de la vida, hay que estar mucho más pendiente, y para nosotros es imprescindible el equipo, el apoyarnos unos a otros. Me siento agradecida, por los diálogos que hemos tenido los que hemos estado estos días de agosto en nuestros trabajos, no debo dar nombres, pero contar con psicología, psiquiatría y enfermería de la unidad, para compartir lo que está pasando es gratificante, y más si también he podido compartir con psiquiatría, medicina y enfermería de otras unidades y que pasaban por aquí, es que los diferentes puntos de vista nos ayuda a abrir la mente y el corazón, y nuestro ‘hacer’ se hace ‘ser’.

Ojalá aprendamos que con la comunicación no se juega, no se trata utilizarla para beneficio personal, ya que al final todo se sabe, hay que hacerla llegar desde el principio para que nuestro día a día sea más eficiente, tanto de arriba hacia abajo, como de abajo hacia arriba.

¡Qué importante la comunicación y el diálogo en los equipos interdisciplinares! Tanto para los propios trabajadores como para los pacientes; esto debería ser una de las líneas estratégicas de todas las empresas, porque se trabaja desde el respeto de las diferentes ideas, con la responsabilidad de nuestros cargos, aportando no sólo calidez sino también calidad en nuestro día a día.

Como puse en un tweet lo que sembramos, germina, crece, y los frutos son alimento para otros, son el latir de otros corazones que hacen latir el nuestro.


¡¡¡Gracias por los compis que hemos estado trabajando en la última quincena de agosto!!! Así da gusto trabajar en agosto, jejejeje...

Norka C. Risso Espinoza

Comentarios

Entradas populares de este blog

Resonancias: Cuando el fruto aún no se ve, pero el Espíritu ya está

En pasbiopal queremos compartir contigo esta reflexión: Enseñar Se dice que el Espíritu enseña todo, y es cierto: enseña con silencios, con intuiciones, con ese olfato interior que ayuda a discernir lo que alimenta y lo que no. Pero también se aprende con palabras, con contenidos, con aquellos saberes que, lejos de estorbar, afinan la sensibilidad. Hay quienes descubren a Dios en un gesto sencillo, y hay quienes necesitan primero ponerle nombre a las cosas para reconocer su sabor. A veces, para saber si algo huele a Evangelio, antes hay que haber olido muchas cosas. Y eso también se enseña. Porque el corazón, cuando se forma bien, no está reñido con la inteligencia; se afinan mutuamente. Recordar Se dice que el Espíritu recuerda lo bello, no lo que hiere. Y ojalá fuera siempre así. Pero a veces el recuerdo llega mezclado, y en él laten tanto la belleza como la ausencia. Hay recuerdos que curan y otros que reclaman. Y está bien: no todo lo que duele es ajeno a Dios. A veces el mis...

La verdad que sana y la que hiere: cuando corregir no es amar

En pasbiopal queremos compartir contigo esta reflexión: La corrección fraterna es un arte, una entrega del alma que nace del amor incondicional y del profundo deseo de ver crecer al otro, se trata de descentrarse. Es luz en medio de la sombra, un gesto de ternura que se ofrece sin esperar nada a cambio, solo con la intención de ayudar a pulir las imperfecciones que nos impiden brillar con nuestra verdadera esencia. Es un acto de auténtica fraternidad, un lazo que respeta la dignidad de cada ser humano y le recuerda que su valor no está en sus aciertos o errores, sino en su ser. A veces, sin embargo, la verdad que se nos dice no nos libera, sino que nos aplasta. No porque la verdad sea dura en sí misma, sino porque la manera en que se nos entrega no busca sanar, sino someter. La diferencia entre una corrección fraterna y un juicio disfrazado de ayuda no está en las palabras exactas que se usan, sino en el corazón desde el que brotan o incluso desde el enfado desde el que brotan. La ...

Habitar la herida sin dejar de amar

En pasbiopal queremos compartir contigo esta reflexión: Hay momentos en los que el alma ha sido herida, y levantar barreras parecería la opción más sencilla. Tomar distancia, argumentar desde la razón, esconder lo vulnerable bajo una apariencia de firmeza. Sin embargo, hay quien, aun herido, escoge un camino distinto. Desea responder desde la fidelidad a Dios, sin negar lo que duele, pero sin dejar que ese dolor determine su forma de amar. Esa elección no protege ni adormece. No grita, pero tampoco silencia lo injusto. No señala con dureza, pero tampoco borra las huellas del daño. Amar desde ahí no es un ejercicio sentimental, es una forma de verdad. Una manera de permanecer sin traicionarse, de decir lo necesario sin aplastar, de ofrecer cuidado sin disfrazar el conflicto. No se trata de fingir calma ni de negar lo que se sufre, sino de dejar que el amor se convierta en raíz y no en respuesta. Solo desde ese lugar profundo, donde Dios permanece, puede sostenerse una fidelidad así. ...