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La octava de Navidad

Actualmente, sólo dos solemnidades litúrgicas tienen octava, es decir, la prolongación de su celebración durante toda una semana; Pascua y Navidad. Pero, así como la octava de Pascua mantiene una uniformidad temática, la de Navidad ofrece una gran variedad, al dedicar los tres primeros días a festejar a unos santos que, excepto los Inocentes, no tienen una relación evidente con los hechos que rodearon el nacimiento de Jesús. Podemos ver en los mismos una especie de comitiva del hijo de Dios hecho carne y aparecido en este mundo y, de hecho, antiguamente se hablaba de todos esos personajes como de los comités Christi, los compañeros y testigos de Cristo recién nacido.  
- El día 26 de diciembre es la fiesta de SAN ESTEBAN, llamado el protomártir, es decir, el primero que dio testimonio de Cristo con el derramamiento de sangre, acompañado de estas palabras: “Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios”, hecho recordado en la primera lectura de la misa, sacada del libro de los Hechos de los Apóstoles; en muchos lugares ese día es festivo, laboralmente hablando, como “segundo día de Navidad”.
- El día 27 es la fiesta de SAN JUAN, APÓSTOL Y EVANGELISTA, otro testigo de Cristo, por cuya mediación, como dice la colecta de la misa, Dios “nos ha revelado el misterio de su Palabra hecha carne”.
- El día 28 se dedica a la memoria de los SANTOS INOCENTES, que, según la bella expresión de la primera oración de la misa, “proclaman la gloria del Señor, pero no de palabra, sino con su muerte”, siendo en verdad los primeros mártires, aunque inconscientes, de Cristo.
- Otra fiesta es la de la SAGRADA FAMILIA, que se celebra el domingo dentro de la octava de Navidad y, en su defecto, el día 30 de diciembre: se trata de una celebración establecida a principios del siglo XX, con un trasfondo ideológico de tipo conservador, pero que actualmente se puede vivir plenamente insertada en el misterio de la Navidad: la Palabra de Dios nació y se hizo plenamente hombre en el marco de una familia como las demás y así convirtió esa realidad entrañable en medio de salvación.
- El día 1 de enero incluye varios polos de atención: es, en primer  lugar, el día que cierra la octava de Navidad y, por tanto, celebra la plenitud de la conmemoración del nacimiento de Cristo. En segundo lugar, así como antes se denominaba la fiesta de la Circuncisión del Señor –ya que en el evangelio de la misa se narra dicho episodio- actualmente ha recuperado el sentido primitivo de solemnidad de SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS, una de las fiestas marianas más antiguas de la liturgia romana, en la que se subraya la maternidad de María, tal como lo expresan las oraciones de la misa, en especial la colecta. No se puede olvidar que la octava de Navidad coincide, en la mayoría de los países, con la fiesta del Año Nuevo o inicio del año civil y con la Jornada de la Paz. Todo ello influye en el sentido de la solemnidad cristiana.

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