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En clave de #Hospitalidad: Reflexión para el miércoles de ceniza

1ª lectura:      Joel 2,12-18
«Rasgad los corazones, no las vestiduras»
Salmo:            «Misericordia, Señor: hemos pecado»
2ª lectura:     2 Corintios 5,20-6,2
«Dejarse reconciliar con Dios; ahora es el tiempo de la gracia»
Evangelio:     Mateo 6,1-6.16-18
«Tu Padre, que ve lo escondido, te recompensará»
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Cuando tú vayas a rezar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunéis no andéis cabizbajos, como los farsantes que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

*      Reflexión

El evangelio para iniciar el tiempo de Cuaresma es una invitación a entrar dentro de nosotros mismos, a la interiorización, para reconocer lo que verdaderamente es importante en nuestras vidas. Nos interpela a vivir los valores de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, a vivir la #Hospitalidad, pero también el respeto, la responsabilidad, la calidad y la espiritualidad, es decir, es una llamada a hacer las cosas bien hechas, y siempre con misericordia. Es una llamada a transformarnos en hombres nuevos, a cambiar nuestras actitudes a mejor, y nuestro Padre que ve en lo escondido nos lo recompensará.

Norka C. Risso Espinoza

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