Ir al contenido principal

Fe y caridad. Dar la vida por los hermanos (1Jn 3, 16)

 DSC_0156

Nos decía Benedicto XVI en Porta fidei: El año de la fe será también una buena oportunidad para intensificar el testimonio de la caridad. San Pablo nos recuerda: Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de ellas es la caridad (1Cor 13,13) Con palabras aún más fuertes que siempre atañen a los cristianos-, el apóstol Santiago dice: ¿de qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? (Sant 2,14-18).

El Consejo Pontificio nos propone para la Jornada Mundial del Enfermo de 2014 el tema “Fe y caridad” con el lema «También nosotros debemos dar la vida por los hermanos» (1 Jn 3, 16). Puede estar en el horizonte el compromiso cristiano en la comunidad, en la iglesia, en el mundo. No será posible el compromiso sin comprender que Dios nos ha regalado la fe, un regalo que encierra todo su amor hacia la humanidad.

Tanto las jornadas como la Campaña son una invitación a vivir con intensidad la experiencia de relación con Cristo, expresión máxima de la caridad de Dios. La experiencia ha de ser personal pero sostenida en la vida por la comunidad con la oración y los sacramentos. Únicamente viviendo todo el amor que Dios nos ofrece podremos responderle con el compromiso.

Pues todo esto es lo que hemos aprendido en las jornadas de Pastoral de la Salud que han finalizado hoy, 26 de septiembre de 2013, los objetivos que se planteaban y que se han conseguido eran:

1.     Reflexionar sobre la fe y la caridad como experiencia personal del amor de Dios que nos ha salvado en Cristo
2.     cultivar y animar la experiencia de Dios en la pastoral de la salud
3.     y también convivir y unir fuerzas para el compromiso pastoral

Tuvimos tres ponencias:

1.         ‘Fe y caridad en el mundo de la salud’, a cargo de don Juan Luis Martín Barrios, Director del Secretariado de la Comisión de Pastoral.
2.        ‘La dimensión comunitaria de la vivencia de la fe y del ejercicio de la caridad en el mundo de la salud’, dada por don José Manuel Álvarez Maqueda, Delegado Episcopal de Pastoral de la Salud de Mérida Badajoz
3.        y la ponencia ‘Actitudes cristianas ante la crisis’ de José Luis Segovia Bernabé, Director del Instituto de Pastoral de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Doña Marisol Carpintero. nos presentó el libro Mensajes desde el amor al hombre que sufre’ que es un homenaje de la diócesis de Ávila como muestra de gratitud al beato Juan Pablo II, que recoge los mensajes de las jornadas mundiales del enfermo desde 1992 a 2005.

Y también contamos con la presencia de don Rogelio Cabado, que a través de la música trabajó el tema de ‘fe y caridad en la música’.

Bien, pues tenemos un hermoso camino por delante para este curso… ¡¡ÁNIMO!!

Comentarios

Entradas populares de este blog

No escondas tu corazón: nació para amar

  En el camino de la fe, a veces el corazón llega cansado. Hay almas que han amado mucho y han sido poco entendidas. Miradas que lo han entregado todo y han encontrado silencio. Y, aun así, en medio de ese cansancio, sigue viva una verdad que no se apaga: fuimos creados para amar, no para escondernos. Lo que hoy compartimos nace de ahí, de lo cotidiano, de ese Evangelio que se encarna en gestos sencillos y sostiene cuando faltan las palabras, pero no el amor. Estas líneas son para quienes sienten que caminan solos, para quienes aman con profundidad y a veces se preguntan si merece la pena seguir así. Para quienes han pensado en cerrar el corazón por miedo, pero todavía lo sienten latiendo. No te encierres por temor a no ser comprendido. Deja que tu corazón llegue donde alguien sepa acogerlo. No se trata de que todos lo entiendan, sino de que alguien lo valore. De que alguien sepa cuidarlo. Hay momentos en los que uno se cansa de explicarse, de justificar lo que siente, de def...

Resonancias: Cuando el fruto aún no se ve, pero el Espíritu ya está

En pasbiopal queremos compartir contigo esta reflexión: Enseñar Se dice que el Espíritu enseña todo, y es cierto: enseña con silencios, con intuiciones, con ese olfato interior que ayuda a discernir lo que alimenta y lo que no. Pero también se aprende con palabras, con contenidos, con aquellos saberes que, lejos de estorbar, afinan la sensibilidad. Hay quienes descubren a Dios en un gesto sencillo, y hay quienes necesitan primero ponerle nombre a las cosas para reconocer su sabor. A veces, para saber si algo huele a Evangelio, antes hay que haber olido muchas cosas. Y eso también se enseña. Porque el corazón, cuando se forma bien, no está reñido con la inteligencia; se afinan mutuamente. Recordar Se dice que el Espíritu recuerda lo bello, no lo que hiere. Y ojalá fuera siempre así. Pero a veces el recuerdo llega mezclado, y en él laten tanto la belleza como la ausencia. Hay recuerdos que curan y otros que reclaman. Y está bien: no todo lo que duele es ajeno a Dios. A veces el mis...

Lo que duele no es la palabra sino la mirada

  Hay palabras que no duelen por su literalidad, sino porque encierran miradas que reducen. Y al recordarlas, ya no son algo difuso que remueve por dentro, sino una conciencia clara de que esas miradas hacen daño. Al nombrarlas, el alma las reconoce… y sangra un poco. Es el precio de la lucidez: ver con claridad lo que ya no encaja, lo que antes se justificaba y ahora se sabe que toca injustamente. Duele, no por querer enfrentamientos, sino porque hay que poner límites donde antes se quiso cuidar, acompañar, entender. Duele la distancia emocional, duele la descompensación, duele ver que, por más que se midan las palabras, el otro sigue mirando con dureza. Cada vez que se recibe una palabra así, el corazón la siente con toda su densidad, no solo por lo que se escucha, sino por lo que significa en la historia compartida. @pasbiopal