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En clave de #Hospitalidad: Reflexión para San Juan Grande

1ª lectura:      Colosenses 3,15b-17
«Ante todo tened caridad, que es el vínculo de la perfección»
Salmo:            «Dichosos quien teme al Señor»
Evangelio:     Marcos 8,1-9
«Me da lástima de esta gente»
Uno de aquellos días, como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da lástima de esta gente; llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos.» Le replicaron sus discípulos: «¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para que se queden satisfechos?» Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos contestaron: «Siete.» Mandó que la gente se sentara en el suelo: tomó los siete panes, pronunció la Acción de Gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces: Jesús los bendijo y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil. Y Jesús los despidió. 


*      Reflexión
San Juan Grande nació en Carmona (Sevilla) el año 1546. A los 19 años se cambió el nombre por “Juan Pecador” y se estableció en Jeréz de la Frontera (Cádiz), donde se consagró a Dios, dedicándose a la asistencia de los presos, a la rehabilitación de las prostitutas y al servicio de los pobres y de los enfermos incurables.
En 1574 se integró, con su Hospital, en la Orden Hospitalaria de Juan de Dios. Se le unieron otros discípulos, con los que abrió otros Centros asistenciales.
Como el Buen Samaritano, se distinguió por su extraordinaria misericordia; alimentó su espiritualidad hospitalaria con una profunda vida interior, con total disponibilidad al sacrificio y con el espíritu de oración: fue un místico de la #Hospitalidad.
Por encargo del Arzobispo de Sevilla, realizó la reforma hospitalaria en Jerez y en las ciudades limítrofes, favoreciendo a las personas más pobres.
Víctima de la caridad en el servicio a los apestados, murió en Jerez el año 1600. Lo beatificó Pío IX el 13 de noviembre de 1853 y lo canonizó Juan Pablo II el 2 de junio de 1996.

Es patrono de la diócesis de Jerez de la Frontera; sus reliquias se veneran en la misma ciudad, en la iglesia a él dedicada, erigida “Santuario Diocesano de san Juan Grande”, en el Hospital de los Hermanos de San Juan de Dios.

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