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No escondas tu coraz贸n: naci贸 para amar

  En el camino de la fe, a veces el coraz贸n llega cansado. Hay almas que han amado mucho y han sido poco entendidas. Miradas que lo han entregado todo y han encontrado silencio. Y, aun as铆, en medio de ese cansancio, sigue viva una verdad que no se apaga: fuimos creados para amar, no para escondernos. Lo que hoy compartimos nace de ah铆, de lo cotidiano, de ese Evangelio que se encarna en gestos sencillos y sostiene cuando faltan las palabras, pero no el amor. Estas l铆neas son para quienes sienten que caminan solos, para quienes aman con profundidad y a veces se preguntan si merece la pena seguir as铆. Para quienes han pensado en cerrar el coraz贸n por miedo, pero todav铆a lo sienten latiendo. No te encierres por temor a no ser comprendido. Deja que tu coraz贸n llegue donde alguien sepa acogerlo. No se trata de que todos lo entiendan, sino de que alguien lo valore. De que alguien sepa cuidarlo. Hay momentos en los que uno se cansa de explicarse, de justificar lo que siente, de def...

Resonancias: Cuando el fruto a煤n no se ve, pero el Esp铆ritu ya est谩

En pasbiopal queremos compartir contigo esta reflexi贸n: Ense帽ar Se dice que el Esp铆ritu ense帽a todo, y es cierto: ense帽a con silencios, con intuiciones, con ese olfato interior que ayuda a discernir lo que alimenta y lo que no. Pero tambi茅n se aprende con palabras, con contenidos, con aquellos saberes que, lejos de estorbar, afinan la sensibilidad. Hay quienes descubren a Dios en un gesto sencillo, y hay quienes necesitan primero ponerle nombre a las cosas para reconocer su sabor. A veces, para saber si algo huele a Evangelio, antes hay que haber olido muchas cosas. Y eso tambi茅n se ense帽a. Porque el coraz贸n, cuando se forma bien, no est谩 re帽ido con la inteligencia; se afinan mutuamente. Recordar Se dice que el Esp铆ritu recuerda lo bello, no lo que hiere. Y ojal谩 fuera siempre as铆. Pero a veces el recuerdo llega mezclado, y en 茅l laten tanto la belleza como la ausencia. Hay recuerdos que curan y otros que reclaman. Y est谩 bien: no todo lo que duele es ajeno a Dios. A veces el mis...

Lo que duele no es la palabra sino la mirada

  Hay palabras que no duelen por su literalidad, sino porque encierran miradas que reducen. Y al recordarlas, ya no son algo difuso que remueve por dentro, sino una conciencia clara de que esas miradas hacen da帽o. Al nombrarlas, el alma las reconoce… y sangra un poco. Es el precio de la lucidez: ver con claridad lo que ya no encaja, lo que antes se justificaba y ahora se sabe que toca injustamente. Duele, no por querer enfrentamientos, sino porque hay que poner l铆mites donde antes se quiso cuidar, acompa帽ar, entender. Duele la distancia emocional, duele la descompensaci贸n, duele ver que, por m谩s que se midan las palabras, el otro sigue mirando con dureza. Cada vez que se recibe una palabra as铆, el coraz贸n la siente con toda su densidad, no solo por lo que se escucha, sino por lo que significa en la historia compartida. @pasbiopal