Existen libros muy completos sobre el dolor y el sufrimiento; este breve ensayo quiere incitar a la acción cuando se sufre, como una oportunidad de liberación interior haciendo bueno el ‘si quiero, puedo’. Pretende ayudar al lector, aunque solo sea a uno solo, ofreciéndole un poco de luz para que vea la realidad con los ojos de la alegría de vivir a pesar de todos los pesares. Muchas biografías y la experiencia de cada día nos demuestran que esto es posible, que no es exclusivo de héroes sino que está al alcance de todos siguiendo el camino adecuado.
En pasbiopal queremos compartir contigo esta reflexión: Enseñar Se dice que el Espíritu enseña todo, y es cierto: enseña con silencios, con intuiciones, con ese olfato interior que ayuda a discernir lo que alimenta y lo que no. Pero también se aprende con palabras, con contenidos, con aquellos saberes que, lejos de estorbar, afinan la sensibilidad. Hay quienes descubren a Dios en un gesto sencillo, y hay quienes necesitan primero ponerle nombre a las cosas para reconocer su sabor. A veces, para saber si algo huele a Evangelio, antes hay que haber olido muchas cosas. Y eso también se enseña. Porque el corazón, cuando se forma bien, no está reñido con la inteligencia; se afinan mutuamente. Recordar Se dice que el Espíritu recuerda lo bello, no lo que hiere. Y ojalá fuera siempre así. Pero a veces el recuerdo llega mezclado, y en él laten tanto la belleza como la ausencia. Hay recuerdos que curan y otros que reclaman. Y está bien: no todo lo que duele es ajeno a Dios. A veces el mis...

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