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Muerte y Resurrección del Hijo

Muerte y resurrección del Hijo tiene relación con la Misericordia del Padre. La fidelidad y el amor de Dios se ha expresado al máximo en el sacrificio redentor del Hijo. El Padre no ha retrocedido ante el sacrificio de su Hijo, sino que en ese momento crucial de la historia de la salvación ha permanecido fiel a sí mismo y fiel a las promesas hechas al hombre. El texto de Filipenses nos dice que Dios “se despojó de sí mismo tomando condición de esclavo. Asumiendo semejanza humana y apareciendo en su porte como hombre, se rebajó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y una muerte de cruz.” [1] El Dios omnipotente renunció a la voluntad de poder: “estoy en medio de vosotros como el que sirve”. (Lc 22, 27) El Dios omnipotente no destruye mecánicamente el mal y la muerte, sino que lo asume. Por esto, ante el sufrimiento de los inocentes, o los episodios ‘absurdos’ de la vida, nuestro Dios se muestra como debilidad invencible. Y porque Dios se manifiesta como débil, por eso sufre ...

FE, ESPERANZA Y CARIDAD

En el dolor y en el sufrimiento hay como un espacio común, por el que pasamos todos, pero es un espacio en el que muchas veces no queremos entrar, y cuando lo hacemos queremos huir de él, porque solidarizarnos con el sufrimiento del otro, también produce sufrimiento; pero, el expulsar de nosotros este espacio común nos impediría hablar de quién es el Dios de Jesucristo; de las relaciones de fe, esperanza y amor; y de relaciones de dependencia que se posibilitan. Además, el creer precisa de una luz externa que nos es gratuitamente dada, y también de una luz interior que es capaz de otear desde el corazón y no sólo desde la superficialidad. Con el paso de los años, nos damos cuenta que la fe, la esperanza y la caridad, llegan como dones, que nos hacen salir de nosotros mismos, ya no se trata de buscar culpables, sino con la confianza puesta en Dios aportar nuestro granito de arena al bien común, ver como Dios se abaja en forma de cualquier realidad que no llegamos a comprende...

FE, ESPERANZA Y CARIDAD

En el dolor y en el sufrimiento hay como un espacio común, por el que pasamos todos, pero es un espacio en el que muchas veces no queremos entrar, y cuando lo hacemos queremos huir de él, porque solidarizarnos con el sufrimiento del otro, también produce sufrimiento; pero, el expulsar de nosotros este espacio común nos impediría hablar de quién es el Dios de Jesucristo; de las relaciones de fe, esperanza y amor; y de relaciones de dependencia que se posibilitan. Además, el creer precisa de una luz externa que nos es gratuitamente dada, y también de una luz interior que es capaz de otear desde el corazón y no sólo desde la superficialidad. Con el paso de los años, nos damos cuenta que la fe, la esperanza y la caridad, llegan como dones, que nos hacen salir de nosotros mismos, ya no se trata de buscar culpables, sino con la confianza puesta en Dios aportar nuestro granito de arena al bien común, ver como Dios se abaja en forma de cualquier realidad que no llegamos a comprender y que cons...

María en el Misterio de Cristo

La vida de María se resume en un ‘Sí’ a los planes salvíficos de Dios. De este modo “se consagró totalmente como esclava del Señor a la persona y a la obra de su Hijo”, “cooperó a la salvación de los hombres (LG 56) y estuvo unida al Hijo en la obra de la salvación desde el momento de la Concepción virginal de Cristo hasta su muerte” (LG 57) Cada momento de la vida de la Virgen es como epifanía, manifestación, cercanía y comunicación del misterio de Cristo en nuestras circunstancias humanas. Por medio de su ‘Sí’ en fidelidad, se hace transparencia e instrumento de Cristo en la visitación a Isabel y en la santificación del Precursor, en la manifestación a los Pastores y a los Magos, en la Presentación en el Templo de Jerusalén. Su fidelidad a Cristo contribuyó a suscitar la fe de los primeros discípulos (Jn. 19, 25ss), y cooperó en la preparación para recibir las gracias del Espíritu Santo el día de Pentecostés. (Hch. 1, 14). “La Virgen fue en su vida ejemplo de aquel amor maternal con ...

Cristo, a través de la Iglesia, en el mundo sanitario

En la Revista Juan Ciudad (Nº 537 - Nov 09) han publicado este artículo que escribí hace algún tiempo, y del cual ya había dado aquí algunas pistas: Se parte ‘de’ y se ama ‘al’ hombre y al mundo sanitario de hoy como son; creo que esta es la premisa para realizar un verdadero trabajo de Pastoral de la Salud, donde debemos dar el paso para encontrarnos con el rostro de Dios encarnado en muchas historias de dolor, sufrimiento, soledad, exclusión,… donde una y otra vez hay que elegir entre permanecer o marcharnos, entre la vida o la muerte; ya que la relación con Dios es estar constantemente en peregrinación para adentrarnos verdaderamente en la maleza de lo humano. Dentro del mundo sanitario, debemos tener pasión por aquello que otros no quieren, pobreza, vejez, discapacidad, enfermedad; pero, también por la familia, por los compañeros de trabajo; por el deseo de amar y compartir, de transmitir sensaciones de conectar con el Espíritu; en definitiva, la Pastoral de la Salud debe comunicar...

Unas pinceladas en Pastoral de la Salud

Para comunicar el mensaje de Jesús, tenemos tres referencias obligadas: Cristo (desde donde se es), la Iglesia (en donde se es), y el Mundo sanitario (para donde se es), por ello es importante que en la Pastoral de la Salud haya personas que tengan: - Formación teológica - Formación antropológica - Formación pedagógica - Formación espiritual …teniendo siempre presente que, como nos dijo Juan Pablo II, la doctrina cristiana se propone, pero no se impone; y que nuestra vida cristiana está presidida por el amor desinteresado y misericordioso de Dios, y este amor es el motor de la vida. (Sólo son unas pinceladas..., más adelante ampliaré el documento) Norka C. Risso Espinoza

Una experiencia en Pastoral de la Salud

Desde el Área de Psicogeriatría y Cuidados Somáticos trabajamos para hacer llegar la Buena Nueva de Dios a nuestros Residentes, se trata de hacer vida el Amor misericordioso de Dios, que día a día los acompaña en su peregrinar por el Centro en el que trabajo. Pretendemos que el último tramo de la vida sea un camino de acercamiento a los brazos del Padre, vividos desde el acompañamiento que al estilo juandediano se les pueda ofrecer; por tanto, desde la hospitalidad, acogemos, escuchamos, acompañamos y celebramos la vida, una vida repleta de altibajos, en los que la enfermedad, el sufrimiento, la soledad,… van haciendo mella; pero no por ello dejan de ser importantes a los ojos de Dios, ni a los nuestros; sino que más bien pasan a ser los predilectos del Señor, y lo más importante para nuestro Centro. Para realizar un trabajo en condiciones, lo primero es programar, porque aunque lo importante es sobre todo ser y estar con los Residentes, también es verdad que hay que ‘hacer’ Grupos y D...