Ir al contenido principal

Grupo de Reflexión con nuestros mayores: ¿Y ahora qué?


Durante este curso queremos seguir caminando hacia el Amor, hacia el abrazo del Padre que nos espera lleno de amor misericordioso, porque nos ama como somos, nos conoce perfectamente y aún con nuestras inseguridades, nuestros reproches, y nuestras incoherencias nos ama.

Sí, nosotros también murmuramos y nos rebelamos en este camino de nuestra enfermedad, del sufrimiento, al igual que hizo el pueblo de Israel al salir de Egipto, y Dios sigue poniendo ante nuestro camino ‘profetas’ que nos guían, que nos animan, y hacen cambiar nuestros corazones, por eso compartimos y reflexionamos en grupo nuestras pequeñas experiencias de vida, no sólo queremos compartir vida en el día a día, sino que también queremos compartir fe.

En el camino de este curso y con el Corazón en ascuas[1], nos encontraremos no sólo con la Eucaristía, sino también con el maná que nos proporciona Jesucristo, desde su Palabra, que es vida para nosotros, así tendremos el Alimento para el camino, con la ayuda de unas reflexiones de Nouwen; y estas reflexiones, junto con nuestra participación nos ayudará a conocer un poco más a Dios, y podremos decir Lo que es Dios, desde las Escritura, desde pasajes bíblicos que nos estimulan a seguir caminando.

Pero como en todo camino, llega un momento en el que nos sentimos cansados, y por eso tendremos Vitaminas para el alma, en nuestra inquietud encontraremos aquella Palabra de Dios que nos anima a seguirle. Y una vez realizado el camino disfrutaremos de un Bizcocho bíblico con aquellas actitudes, sentimientos, valores que nos invitan a sentirnos cobijados en Jesucristo.

Este es nuestro proyecto para este curso, pero no nos podemos olvidar que estamos en el Año Paulino, y nosotros también formamos Iglesia, por ello en medio del camino, queremos escucharle e imitarle. Pablo invita a la conversión, nosotros también queremos abrir nuestro corazón a Dios, y prepararnos para pisar la Tierra Prometida que Dios nos tiene preparada, y aunque nuestro corazón nos condene, Dios es más grande que nuestro corazón (1 Jn 3,20) y ya que el amor de Dios se nos manifiesta en el perdón, y su corazón se alegra en la fiesta de la Reconciliación[2], vamos a permitir a la gracia que ilumine las tinieblas interiores y disfrutaremos de la experiencia personal y liberadora del Sacramento de la Reconciliación.

[1] Con el corazón en ascuas. Meditaciones sobre la vida eucarística, Henri J. M. Nouwen, Ed Sal Terrae
[2] Dios es más grande que tu corazón. La fiesta de la Reconciliación, Valentí Salvoldi, Ed Paulinas


Norka C. Risso Espinoza

Comentarios

Entradas populares de este blog

Resonancias: Cuando el fruto aún no se ve, pero el Espíritu ya está

En pasbiopal queremos compartir contigo esta reflexión: Enseñar Se dice que el Espíritu enseña todo, y es cierto: enseña con silencios, con intuiciones, con ese olfato interior que ayuda a discernir lo que alimenta y lo que no. Pero también se aprende con palabras, con contenidos, con aquellos saberes que, lejos de estorbar, afinan la sensibilidad. Hay quienes descubren a Dios en un gesto sencillo, y hay quienes necesitan primero ponerle nombre a las cosas para reconocer su sabor. A veces, para saber si algo huele a Evangelio, antes hay que haber olido muchas cosas. Y eso también se enseña. Porque el corazón, cuando se forma bien, no está reñido con la inteligencia; se afinan mutuamente. Recordar Se dice que el Espíritu recuerda lo bello, no lo que hiere. Y ojalá fuera siempre así. Pero a veces el recuerdo llega mezclado, y en él laten tanto la belleza como la ausencia. Hay recuerdos que curan y otros que reclaman. Y está bien: no todo lo que duele es ajeno a Dios. A veces el mis...

Perfeccionismo: un camino hacia la plenitud del Amor

  En pasbiopal queremos compartir contigo esta reflexión: La perfección es una llamada, una invitación, una forma de amar y no necesariamente una carga. Parafraseando a Juan Ciudad, es el profundo deseo de ‘hacer bien el bien’, es decir, de dar lo mejor de uno mismo, de entregarse sin reservas en cada detalle, en cada gesto, en cada obra. Y si lo pensamos, es el impulso que ha llevado al ser humano a las cumbres del arte, la ciencia, la música, el deporte, la espiritualidad. ¿Acaso la belleza no es perfección? ¿Acaso las grandes obras maestras no son el fruto de un alma que se ha dejado consumir por la pasión de hacer algo excelente? ¿Acaso la música no alcanza su esplendor en la precisión con la que cada nota encuentra su lugar? ¿Acaso la arquitectura no se convierte en un puente entre el cielo y la tierra cuando cada línea, cada medida, cada cálculo es exacto? Es amor en su máxima expresión, por tanto, no necesariamente está relacionado con frialdad ni con obsesión. Es la ple...

Habitar la herida sin dejar de amar

En pasbiopal queremos compartir contigo esta reflexión: Hay momentos en los que el alma ha sido herida, y levantar barreras parecería la opción más sencilla. Tomar distancia, argumentar desde la razón, esconder lo vulnerable bajo una apariencia de firmeza. Sin embargo, hay quien, aun herido, escoge un camino distinto. Desea responder desde la fidelidad a Dios, sin negar lo que duele, pero sin dejar que ese dolor determine su forma de amar. Esa elección no protege ni adormece. No grita, pero tampoco silencia lo injusto. No señala con dureza, pero tampoco borra las huellas del daño. Amar desde ahí no es un ejercicio sentimental, es una forma de verdad. Una manera de permanecer sin traicionarse, de decir lo necesario sin aplastar, de ofrecer cuidado sin disfrazar el conflicto. No se trata de fingir calma ni de negar lo que se sufre, sino de dejar que el amor se convierta en raíz y no en respuesta. Solo desde ese lugar profundo, donde Dios permanece, puede sostenerse una fidelidad así. ...