Ir al contenido principal

Necesidades espirituales de las personas enfermas en la última etapa de sus vidas

Este libro es fruto de un estudio realizado en el marco del trabajo continuo que desarrolla el equipo de pastoral sanitaria de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, Provincia de San Rafael. La Orden Hospitalaria desarrolla en el campo de cuidados paliativos una intensa actividad que se traduce en experiencia, implicación y compromiso de los equipos profesionales en niveles internacional, nacional y provincial. El libro surge de la necesidad de profundizar sobre las necesidades espirituales de las personas enfermas en la última etapa de su vida, desde la perspectiva de sus propios protagonistas, con la finalidad de contribuir a la reflexión y fortalecer su atención integral, manteniendo y/o adecuando el acompañamiento que, específicamente en esta dimensión espiritual de las personas, se ofrece en cada centro.

Los principales capítulos del libro son:
  1. Atención espiritual y religiosa en el marco de la asistencia integral a los enfermos
    1. Fundamentación de la atención espiritual y religiosa a los enfermos
    2. Dimensión espiritual y dimensión religiosa
      • La dimensión espiritual
      • La dimensión religiosa
      • Relación entre las dimensiones espiritual y religiosa
    3. Atención a las necesidades espirituales y religiosas
  2. Necesidades espirituales
    1. Modelo "fásico" del morir
    2. Necesidad de ser reconocido como persona
    3. Necesidad de esperanza
    4. Necesidad de buscar sentido a la vida
    5. Necesidades éticas
    6. Necesidades estéticas
    7. Necesidades religiosas
    8. Necesidades ante la proximidad de la muerte
El ser humano es algo más que su dimensión física, es un ser espiritual o trascendente,  y este espacio necesita ser atendido durante toda la vida. Esa dimensión es especialmente manifestada, de una forma más profunda e intensa, en las personas enfermas en la última etapa de la vida, y en sus familias. En  las últimas décadas, en nuestra sociedad, las personas ya no morimos en casa, sino que lo hacemos en los centros asistenciales, y aumenta paulatinamente el número de personas en tratamiento paliativo. Dada esa situación, los diferentes profesionales sanitarios han de conocer, poder encauzar y dar respuesta a las necesidades espirituales de las personas que atienden. La atención espiritual es una parte esencial de la atención integral que debemos ofrecer a las personas, esa atención repercute en el estado global y en su calidad de vida al final de su existencia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

No escondas tu corazón: nació para amar

  En el camino de la fe, a veces el corazón llega cansado. Hay almas que han amado mucho y han sido poco entendidas. Miradas que lo han entregado todo y han encontrado silencio. Y, aun así, en medio de ese cansancio, sigue viva una verdad que no se apaga: fuimos creados para amar, no para escondernos. Lo que hoy compartimos nace de ahí, de lo cotidiano, de ese Evangelio que se encarna en gestos sencillos y sostiene cuando faltan las palabras, pero no el amor. Estas líneas son para quienes sienten que caminan solos, para quienes aman con profundidad y a veces se preguntan si merece la pena seguir así. Para quienes han pensado en cerrar el corazón por miedo, pero todavía lo sienten latiendo. No te encierres por temor a no ser comprendido. Deja que tu corazón llegue donde alguien sepa acogerlo. No se trata de que todos lo entiendan, sino de que alguien lo valore. De que alguien sepa cuidarlo. Hay momentos en los que uno se cansa de explicarse, de justificar lo que siente, de def...

Resonancias: Cuando el fruto aún no se ve, pero el Espíritu ya está

En pasbiopal queremos compartir contigo esta reflexión: Enseñar Se dice que el Espíritu enseña todo, y es cierto: enseña con silencios, con intuiciones, con ese olfato interior que ayuda a discernir lo que alimenta y lo que no. Pero también se aprende con palabras, con contenidos, con aquellos saberes que, lejos de estorbar, afinan la sensibilidad. Hay quienes descubren a Dios en un gesto sencillo, y hay quienes necesitan primero ponerle nombre a las cosas para reconocer su sabor. A veces, para saber si algo huele a Evangelio, antes hay que haber olido muchas cosas. Y eso también se enseña. Porque el corazón, cuando se forma bien, no está reñido con la inteligencia; se afinan mutuamente. Recordar Se dice que el Espíritu recuerda lo bello, no lo que hiere. Y ojalá fuera siempre así. Pero a veces el recuerdo llega mezclado, y en él laten tanto la belleza como la ausencia. Hay recuerdos que curan y otros que reclaman. Y está bien: no todo lo que duele es ajeno a Dios. A veces el mis...

Lo que duele no es la palabra sino la mirada

  Hay palabras que no duelen por su literalidad, sino porque encierran miradas que reducen. Y al recordarlas, ya no son algo difuso que remueve por dentro, sino una conciencia clara de que esas miradas hacen daño. Al nombrarlas, el alma las reconoce… y sangra un poco. Es el precio de la lucidez: ver con claridad lo que ya no encaja, lo que antes se justificaba y ahora se sabe que toca injustamente. Duele, no por querer enfrentamientos, sino porque hay que poner límites donde antes se quiso cuidar, acompañar, entender. Duele la distancia emocional, duele la descompensación, duele ver que, por más que se midan las palabras, el otro sigue mirando con dureza. Cada vez que se recibe una palabra así, el corazón la siente con toda su densidad, no solo por lo que se escucha, sino por lo que significa en la historia compartida. @pasbiopal