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Domingo XXIX del T. Ordinario (22-10-17) Huellas en el camino


En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron algunos discípulos suyos, con unos herodianos, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie, porque no te fijas en apariencias. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?». Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto». Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta imagen y esta inscripción?». Le respondieron: «Del César». Entonces les replicó: «Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». Palabra del Señor.

*    Reflexión


Sólo puede enseñarnos el camino que conduce a Dios aquel que sabe dónde vive Dios, y ese es Jesús: Él nos dijo: “nadie va al Padre si no es por mí”, por eso Jesús es el camino. En el  mapa, en las guías de este tramo del camino, se nos indica que seguir las huellas de Jesús es dar a cada uno lo suyo, y por tanto dar a Dios lo que es de Dios. Dios está por encima de cualquier poder y por tanto, todos nuestros actos deben realizarse desde la libertad y la rectitud de conciencia.

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