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Patrocinio de Santa María Virgen sobre la OHSJD (18-11-17) Huellas en el camino


En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo, y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú, que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá». María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mis espíritu en Dios, mi salvador». Palabra del Señor.

*    Reflexión


Ponerse en camino y marchar aprisa hacia el lugar en el que nos necesitan debe ser uno de los rasgos más característicos del amor cristiano. La virgen visitó a Isabel, pero también a san Juan de Dios, es más, la fiesta del Patrocinio tiene su origen, según la tradición, en la promesa que la misma Madre de Dios hiciera a San Juan de Dios en su lecho de muerte: “A esta hora Juan, hijo mío, no falto yo a mis devotos; y así como cumplo esta promesa, te ofrezco de no faltar en todo tiempo a los pobres que se recogiesen en tu hospital, y amparar a todos tus hijos que siguieren tu forma de vida”. (Rev. La Caridad, 59, 1945, p. 477). En el mapa, en las guías de este tramo del camino, se nos indica que seguir las huellas de Jesús es salir al camino para experimentar la alegría de contagiar y dar vida, con nuestra presencia, donde nos necesiten.

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