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Día del Seminario 2022

 


«Sacerdotes al servicio de una Iglesia en camino» es el lema que centrará este año el Día del Seminario. La Iglesia celebra esta jornada el 19 de marzo, solemnidad de San José. En las comunidades autónomas en las que no es festivo, se celebra el domingo más cercano. En este caso, el 20 de marzo.

El Día del Seminario es ocasión para que todo el pueblo de Dios sepamos dar gracias por las vocaciones sacerdotales y podamos pedir al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. En el contexto del Sínodo universal convocado por el papa Francisco, la Iglesia reconoce agradecida el gran don que supone el poder peregrinar unidos, tras las huellas de Cristo, buen pastor y sumo y eterno sacerdote. Los sacerdotes estamos llamados en este día a recordar nuestros años de formación en el seminario, que nos hicieron profundizar en el camino que habíamos iniciado al responder a la invitación del Señor a seguirle. Años en los que la Iglesia nos cuidó y nos acompañó para que llegara a buen término en nosotros la obra que Dios mismo había empezado. En esta jornada se nos ofrece la posibilidad de mirar a nuestros seminarios actualmente, no con nostalgia o añoranza de tiempos pasados, sino con confianza en Dios, sabiendo que todo es suyo y que él vela por su Iglesia. Se trata, pues, de buscar la renovación de la formación en nuestros seminarios, de manera que respondan mejor a los retos que hoy nos lanza nuestra Iglesia y nuestro mundo. «La renovación de los seminarios es una expresión significativa de la conversión pastoral a la que el papa Francisco convoca a todas las instituciones eclesiales» (FPM, n. 58). En cada tiempo y en toda circunstancia, la providencia divina actúa conforme a sus designios de misericordia. También en nuestra época Dios sigue actuando y sigue suscitando vocaciones sacerdotales entre nuestros jóvenes. El lema de este año para la jornada del Día del Seminario se inspira en el proceso sinodal en el que está inmersa la Iglesia entera, él va a orientar nuestra reflexión acerca de la vocación sacerdotal. La riqueza de la vocación no se puede resumir en unas pocas líneas, ni tampoco pretender hacer un breve tratado teológico acerca del ministerio sacerdotal. «Entre las diversas vocaciones suscitadas incesantemente por el Espíritu Santo en el pueblo de Dios, como manifestación de la inconmensurable riqueza de Cristo, se encuentran las vocaciones al ministerio ordenado» (cf. ChV, n. 257; 295). Esta reflexión espera ser una ayuda y un estímulo, para que reconozcamos el gran don que Dios nos hizo y sepamos proponer a los jóvenes de nuestro tiempo la belleza y la alegría de la vocación sacerdotal. «Solamente de esta manera se podrán sentar las bases indispensables para que toda vocación pueda ser percibida en su verdad, amada en su belleza y vivida con entrega total y con gozo profundo» (PDV, n. 37).


Puedes descargar documentos sobre este día, haciendo clic en el correspondiente título:

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